Venid hasta el borde.
No, que caeremos.
Venid hasta el borde.
No, que caeremos.
Se acercaron al borde.
Los empujó, y volaron.

Guillaume Apollinaire

domingo

El travieso


Prisionera de ti.

¿Nací ya contigo?

¿no vas a irte?

¿tampoco vas a venir del todo, verdad?

Esto es una condena.

Tu ser y no ser.

Me anhelas, te acercas, me invades, te anhelo

y te vas… me engañas tanto…

Tus certeras flechas me alejan de ti,

te temo, me encoges... creo que me

me engatusas pero sigo creyéndote:

son tus brazos, que me invitan,

me rodean, me agarran, me alzan

y tus manos que tanto saben,

me incitan, me animan, me aprietan

tan cerca tan cerca

que podría fundirme en ti

y ser yo travieso también.

Afán vano. Fantasía.

No tienes brazos ni manos,

sólo flechas.

No te veo bien, ¿me seduces … o te burlas?

Casi me estallas de profundo sentir

cuando me dejas verte.

Me haces creer que estás un poco más allí,

y sigo yendo,

cada vez más cerca,

más serena

y menos prisionera tuya.


Cry For The Moon

Menuhin - Schubert Ave Maria

sábado

Corazón

“Hoy se sabe que la inteligencia está distribuida por todo el cuerpo y que hay maneras diferentes de pensar a las que hemos asumido como convencionales y basadas en el cerebro. El neurólogo Robert K. Cooper, en su excepcional libro El otro 90 por ciento, apunta: ‘Siempre que tenemos una experiencia, ésta no va directamente al cerebro para poder reflexionar sobre ella, sino que el primer lugar al que va es a las redes neurológicas de la región intestinal y del corazón’.
Has leído bien: ¡en el intestino y en el corazón hay neuronas o redes celulares que ejercen una función muy similar a la de las neuronas de nuestro cerebro!
Hoy ya se está hablando del ‘segundo cerebro’ (el del intestino) y del ‘tercer cerebro’ (el del corazón).
Los expertos que investigan sobre ello, especialmente Michael D. Gershon, de la Universidad de Columbia, afirman que en el conducto intestinal hay en torno a cien millones de neuronas, cifra superior a la que encontramos en la médula espinal. Lo más interesante es que este complejo circuito, aunque está conectado con el cerebro craneal, permite al intestino actuar independientemente, recordar, aprender e influir en nuestras percepciones y conductas.
Toda experiencia de vida crea lo que se ha dado en llamar un ‘sentimiento intestinal’: desde un leve hormigueo hasta un nudo en el estómago. Lo que ocurre es que la amplísima mayoría de la población no hemos sido educados para ponernos en contacto con ese sentimiento, y nuestro umbral de percepciones sólo se activa cuando la llamada de este segundo cerebro es muy fuerte.
El ‘tercer cerebro’ es el del corazón… ¡El corazón tiene cerebro! ¡Qué buena noticia! Está constituido por más de 40.000 células nerviosas unidas a una compleja red de neurotransmisores. El cerebro del corazón es tan grande como muchas áreas del cerebro craneal.
El campo electromagnético del corazón es el más poderoso del cuerpo. Es, de hecho, unas 5.000 veces mayor que el campo que genera el cerebro y es medible incluso a tres metros de distancia. Al igual que el cerebro del intestino, actúa independientemente, aprende, recuerda y tiene pautas propias de respuesta a la vida.
Lo interesante, además, es que dispone de habilidades hasta ahora intuidas, pero todavía no demostradas científicamente. Las corazonadas, las fuertes intuiciones que se revelan como realidades ciertas, se generan en el corazón.
Hoy ya es reconocido por la inteligencia convencional occidental lo que se sabía hace miles de años por las técnicas de meditación orientales: que el ritmo del corazón (del cerebro del corazón) puede alterar la efectividad del pensamiento cerebral. De alguna manera, el corazón, más que la cabeza, es el principal protagonista de lo que vivimos.
Diversos autores que han profundizado en el estudio de este ‘tercer cerebro’ sostienen que el ingenio, la iniciativa y la intuición nacen de él: este cerebro está más abierto a la vida y busca activamente una comprensión nueva e intuitiva de lo que más le importa a la persona en la vida.”


de ‘La Brújula Interior’ de Álex Rovira


Todos llevamos corazón a medias

Unos van con el corazón escondido
para los demás y para ellos mismos.

Otros dejaron el corazón enterrado
y han olvidado dónde.

Otros van con el corazón al aire,
mostrando sus heridas,
por si acaso así nos los hieren más.

Otros caminan dando puñetazos
porque llevan el corazón acorazado
y no sienten ni cuando dan
ni cuando reciben.

Hay quienes desconectaron de su corazón
hace tiempo.

Y quienes no pueden desconectarse
y a veces se ahogan de tanto sentir.

Pero dicen que los corazones no se rompen del todo,
siempre queda la mitad de la mitad,
y dice el poeta que si extiendes tu mano
y encuentras otra mano
que aprieta la tuya y te lleva,
resucita el pálpito.

martes

Nubes II

Día nuboso
Sin nubes
Sólo gris
Nube entera
Nube sola
que no ves

Nubes escondidas
Nubes atrapadas
Gran nube que te engaña
Nubes que asoman
Nubes que bromean

Nubes trueno
Nubes que espantan
Estampidas de nubes
Nubes estampadas
lanzadas contra nubes muro

Nubes sobre nubes
Nubes a caballo
Nubes enfermas,
otras enfermeras
Nubes que casi no vienen

Nubes metálicas
Nubes que no se pueden mirar
Nubes rayo
Nubes rayadas
Nubes hirientes

Nubes que se marean
navegando en un mar de nubes
Azul y blanco
Blanco y azul
Nubes al óleo

Nubes que guardan luz
Destellos de nubes
Nubes siempre cambiantes
Nubes movedizas
Nubes del viento

A veces nubes de hielo,
otras de agua
Nubes al sol
¿y la luna?
con otras nubes

Nubes que se acuestan
plegándose unas con otras
Nubes de fundición
Agujeros en las nubes
por donde aletean las estrellas
…se inflaman…estallan…

A veces las nubes se corren.

“El mejor destino que hay es el de supervisor de nubes, acostado en una hamaca mirando el cielo” R. Gómez de la Serna

domingo

La congoja


La congoja
que el día ahoga
y la noche desahoga
¿o es al revés?

Alguien más vivo

Sin nombre

" Una pesadilla te asalta con frecuencia:
llega un hombre herido, por la noche,
a tu casa
-sitúas el agujero en el pecho, a la izquierda...
Su sangre al brotar mancha
tu puerta, al apoyarse,
casi desvaneciéndose...
Quiere que le dejes entrar.
Es como el alma de un amante
muerto y resucitado
hambriento aún
sólo que no está muerto. Y aunque el vello en tus brazos
se eriza y un aire frío
que de él proviene
cruza tu umbral,
no has visto a nadie más vivo que él
cuando te toca, apenas roza tu mano
con la izquierda suya, su mano limpia,
y un "por favor" susurra,
en cualquier idioma...
Tú no eres médico ni nada parecido.
Has llevado una vida normal,
lo que un observador llamaría "sin tacha".
Detrás, en la mesa,
hay un cuenco con fruta,
una silla, un cuchillo,
un plato con pan...
Es primavera, y el viento de la noche
huele, húmedo, a marga removida
y a flores tempranas.
La luna irradia su belleza
que como belleza ves al fin,
tan cálida y ofreciéndolo todo.
... Sólo hay que tomarlo.
Oyes ladrar perros distantes.
La puerta está entreabierta
o entrecerrada:
así permanece y tú no puedes despertar. "


Margaret Atwood

viernes

Disueltos

"Si existiera alguna manera de extraer todo el espacio vacío de los átomos de nuestros cuerpos, la humanidad cabría realmente en el espacio ocupado por un terrón de azúcar... El 99,9999999999999 por ciento del volumen de la materia normal es espacio vacío.

En un pasado, todas las partículas del universo estaban en el mismo estado porque todas estaban juntas en el Big Bang. En consecuencia, todas las partículas del universo están en alguna medida entrelazadas entre ellas...Hay una telaraña fantasmal de conexiones cuánticas de materia de la galaxia más distante. Vivimos en un universo telepático. Los físicos todavía no han averiguado lo que esto significa en realidad."

de 'El zoo cuántico' de Marcus Chown

Nebulosas


...y galaxias.

Turquesa

domingo

Nubes I

Nubes suaves
Nubes azules
Nubes infladas
Nubes melocotón
Nubes gordas
Nubes de guiñol

Nubes evaporadas

Vapor de nubes
Nubes intensas de rosa
Hilos de nubes
Nubes que nos miran,
otras nos vigilan

Nubes que se ríen
Nubes mudas
Nubes casi rojas
Nubes blancas
Nubes sin color
Nubes a borbotar

Nubes que salpican
Nubes que ocultan
Nubes de árbol
Nubes de ciudad
Nubes desaparecidas
Nubes que se deshacen


Nubes que se dejan caer
Nubes que van a chocar
Nubes que tropiezan,
… que se acompañan,
… que penetran,
… que se acogen,

Nubes parlantes
Nubes musicales
Nubes para jugar
Juegos de nubes
Nubes de ángel
Nubes con estrella

Nubes negras
Nubes inalcanzables
Nubes que se van
Nubes de sueño,
otras con sueño
Nubes para soñar

Nubes que se despiertan
Nubes indescifrables
Nubes que no veo
Nubes lejanas
Nubes para dibujar
Caminos de nubes


Más nubes
Nubes que me duelen
Nubes que me calman
Nubes de noche oscura
Nubes de tango
Nubes todos los días

Nubes que vienen del mar:
Queridas nubes
Nubes que vienen de amar
… cansadas
Nubes que dejan de ser nubes
Nubes que quieren ser nubes

Nubes que descienden, se estiran
… y te acarician...

Nubes al fin

Nubes
Azules
Nubes

Nubes para mirar

Todas… pueden verse
desde mi ventana


sábado

Pina’ de Wim Wenders


Un guerrero

“…Tomás de Aquino, en uno de esos detalles de genio que me reconcilian con él, definió lo arduo como lo elevatum supra facilem potestatem animalis, lo que supera las facultades animales, que son facultades de lo fácil. ¡Fantástica idea! El animal y el cobarde siguen siempre la lógica de la facilidad, que es a lo que todos nos sentimos tentados. Vladimir Jankélevitch –un penetrante analizador de los sentimientos humanos- dice en uno de sus libros: “El miedo es, como la mentira, una tentación de la facilidad”. Ya he mencionado las relaciones entre la mentira y el miedo. ¿Por qué voy a esforzarme, cuando es tan fácil claudicar? ¿Por qué voy a decir la verdad, cuando es tan fácil mentir? Pensar la verdad y decirla entra dentro de lo arduo, que empieza a delinearse como una heredad incómoda pero irremediablemente nuestra. Recuerdo una anécdota que cuenta Antoine de Saint-Exupéry en Terre des hommes. Va a visitar en el hospital a Guillaumet, un amigo piloto que ha tenido un accidente en los Andes y que ha conseguido atravesar las montañas heladas. Al contarle su aventura, Guillaumet le dice: “Lo que yo he hecho, te lo juro, no lo habría hecho ningún animal”. Me recuerda también una frase atribuida a Caballo Grande, jefe de los sioux: “Un guerrero –el guerrero ha sido siempre el prototipo del valiente- es aquel que puede atravesar una tormenta de nieve cuando ningún otro puede hacerlo”. No creo que necesite advertir al inteligente lector que si al hablar del miedo pasamos de la noción de ‘peligro’ a la noción de ‘lo difícil’ estamos dando a la valentía un ámbito de acción mucho más amplio, cotidiano y cercano. La pereza puede ser un tipo de cobardía, por poner un ejemplo. Y entendemos que Gracián elogiara la pintura de Velázquez diciendo que ‘pintaba a lo valiente’, es decir, arrojándose al lienzo con determinación y sin cautelas.

En muchas ocasiones he afirmado que nuestra búsqueda de la felicidad es con frecuencia desgarradora, porque estamos movidos por dos deseos contradictorios: el bienestar y la superación. Necesitamos estar cómodos y necesitamos crear algo de lo que nos sintamos orgullosos, y por lo que nos sintamos reconocidos. Una actividad que dé un sentido a nuestra existencia, por muy ilusorio que sea ese sentido. Tenemos, pues, que armonizar anhelos contradictorios. Necesitamos construir la casa y descansar en ella. Necesitamos estar refugiados en puerto y navegando. Ahora puedo completar la descripción. Aspiramos a huir de la angustia y a enfrentarnos a ella. La búsqueda obsesiva del bienestar fomenta el miedo, nos convierte a todos en sumisos animales domésticos, y la sumisión es la solución confortable –y por eso amnésica- del temor. La valentía, en cambio, nos libera, pero –molesta contrapartida- nos hace perder parte del bienestar. Hace despertar en el gatito modorro al felino libre que vive, sin duda, menos cómodo, sin calefacción, sin cestito, sin comida puesta, y sin arrumacos. Nos lanza al descampado, que es el territorio de la libertad y de la creación.”


De ‘Anatomía del miedo, un tratado sobre la valentía’ de José Antonio Marina, que lo leí hace tiempo pero que hoy he cogido el libro sin intención clara y se ha abierto por esta página.

miércoles

Cuento de invierno

Juan es un hombre serio, tímido, hosco. De adolescente tuvo una novia poco expresiva, que le decía 'jo, no me quieres', ella tampoco era cariñosa. Luego se casó con una mujer simpática y muy habladora, todo lo decía ella, luego a solas, tampoco le abrazaba ni besaba, ella esperaba a que lo hiciera él, que sólo pudo hacerlo el primer día después de un esfuerzo casi inhumano y alguna copa. Las noches fueron pasando. Y los días también. Se separaron. Lleva ya veinte años solo. Trabaja en la forja del hierro, le gusta, sobre todo ver el color del hierro incandescente y el calor.

Un día se encontró con una mujer que desde hacía tiempo se miraban, se habían saludado en el súper algún que otro momento y por fin se decidieron a tomar un café. Después de un buen rato hablando la mujer, algo cansada pero muy amable, le dijo medio en broma algo así: volverás a la vida, nacerás como varón o mujer, no lo sé, pero serás un bebé muy llorón porque necesitarás muchos abrazos, muchos besos y muchos achuchones de todos los que te rodeen para que vuelvas a vivir.

Esa noche acompañó a la mujer a su casa, se dieron los teléfonos. Luego decidió ir a ver a su hermano y su único sobrino que había nacido hace un año, apenas lo veía y decían no paraba de llorar, los padres discutían porque la madre no podía callarlo, el padre tenía que trabajar muy temprano y no podía dormir, la madre dice que estaba harta, que necesitaba salir y tener vida propia, que le entraban ganas de tirar al niño por la ventana… Vio a su sobrino en su cuna, tieso, de pie agarrándose a los barrotes de la cuna, llorando. Su hermano preparando la cena y oyendo la radio, su cuñada nerviosa revisando cuentas, ‘déjalo, que se acostumbre cuanto antes a ser fuerte en esta vida, es bueno que llore, ensancha los pulmones, ya se cansará y se dormirá’ oyó que le decían.

Desde aquel día, al salir de la forja suele ir a casa de su hermano, cuando nadie le ve alza a su sobrino y lo abraza, lo besa y lo achucha. Cada día un poco más. Después se va a su casa.

martes

El gran Modigliani


El alfabeto de amor en Modigliani

"Las fotografías muestran a un hombre que se corresponde con la lacónica descripción que él mismo nos ofrece de su persona: nacido en Livorno, judío, pintor. Triste, vitalista, irascible y tierno; un hombre que nunca llega a llenar su propia figura, un hombre que busca detrás de las apariencias. Un hombre que pintaba ojos que no pueden ver (a menudo cerrados y, aun en el caso de estar abiertos, sin iris o pupilas); unos ojos, no obstante, elocuentes por su misma ausencia. Un hombre a cuya intimidad sólo podía accederse atravesando grandes distancias. Un hombre, tal vez, semejante a la música: presente y, sin embargo, separado de lo visible. Y, pese a todo, pintor.
Junto con Van Gogh, Modigliani es probablemente uno de los artistas modernos más contemplados. Y digo contemplados en el sentido literal: más mirados por el mayor número de personas. ¿Cuántas paredes tendrán en este momento pegadas postales con cuadros de Modigliani? Atrae en particular, pero no exclusivamente, a los jóvenes. A los jóvenes de una generación tras otra.
Esta fama popular no ha sido fomentada por los museos o los entendidos. Durante los últimos cuarenta años, la figura de Amadeo Modigliani, que murió hace sesenta años, ha sido reconocida y en gran medida dejada de lado por el mundo del arte. En este sentido, se podría decir incluso que Modigliani es el único pintor del siglo XX que ha conseguido un reconocimiento independiente. Al margen de los minoristas de la cultura. Fuera del alcance de los críticos.
En sí mismas, sus pinturas requieren poca explicación. En realidad, imponen una suerte de silencio, un deseo de escuchar….

En la historia del arte existen unos retratos que anuncian a los hombres y mujeres retratados: Holbein, Velázquez, Manet,…, y hay otros que los evocan: Fra Angélico, Goya, Modigliani, entre otros. El especial atractivo de Modigliani está seguramente relacionado con su propios medios pictóricos. No con los procedimientos técnicos como tales, sino con el método por el cual su visión transformaba lo visible. Toda pintura transforma incluso la hiperrealista.

… A diferencia de muchos artistas, Modigliani empezaba con una simplificación, y el acto de dibujar era el proceso de dejar que la forma viva la hiciera más compleja. En sus obras maestras, como Un Assis à la Chemise (1917), Elvira Assise (1918), La Belle Romaine (1917) o Chaim Soutine (1916), la dialéctica entre la simplificación y la complejidad llega a hipnotizar al espectador: lo que ven nuestros ojos oscila incesantemente, como un péndulo, entre las dos.
… ¿qué podemos decir de su color? Los colores de Modigliani son tan reconocibles a primera vista como su uso de las líneas y las curvas. E igualmente sorprendentes. Nadie durante los dos siglos anteriores, por lo menos, había pintado una carne tan radiante como la de las figuras de Modigliani. Pero cuando uno lo compara mentalmente con Tiziano o Rubens, se ve claramente aquello que es específico a su uso del color. Es complementario a lo que ya hemos observado a propósito de su método de dibujo.

Quería que sus pinturas se dirigieran a la carne y al alma. Y esto es lo que logró en sus mejores obras, no mediante la nostalgia o el anhelo, sino mediante su método pictórico.
Sus cuadros son tan extensamente aclamados porque hablan del amor. Un amor que unas veces es explícitamente sexual, y otras no. Muchos artistas han pintado imágenes de los seres queridos; otros, como Picasso, han pintado imágenes polarizadas por sus propios deseos, pero Modigliani pintó imágenes como las que inventa el amor para representar a la persona amada. (Cuando no había ternura entre él y el modelo o la modelo, no lo consiguió, y el resultado es un mero ejercicio.)

Un ser querido es también singular, diferenciado, único. Cuanto mejor acertamos a definir, al margen de todo valor dado, más íntimamente amamos. El perfil finito demuestra su opuesto: la emoción infinita provocada por lo que contiene. Ésta es la razón más profunda del frecuente alargamiento que sufren los rostros y figuras pintados por Modigliani. Ese alargamiento es el resultado de la definición más precisa posible, de querer llegar más cerca.

No estoy intentando sugerir que todo el secreto del arte de Modigliani o de lo que dicen su pinturas es idéntico al secreto de estar enamorado, pero ambos tienen algo en común. Y puede que sea esto lo que se les escapa a los historiadores del arte, pero no a quienes han pegado postales con pinturas de Modigliani en las paredes de sus cuartos."


"El sentido de la vista" John Berger

lunes

Clemencia


"He dado al arte

Me siento y medito. He dado al Arte
deseos, sensaciones, ciertos entrevistos
rostros o líneas, la insegura imagen
de amores incompletos. Dejad que a él me entregue.
El Arte sabe dar forma a la Belleza,
con toque imperceptible completando la vida
combinando impresiones, combinando los días."


Constantin Cavafis (Versión de José Ángel Valente)

viernes

El poeta Marcos Ana

El poeta Marcos Ana entró en la cárcel con 20 años y salió con 40. Cuando salió a campo abierto se mareaba, los médicos le dijeron que sus ojos se habían acostumbrado a espacios cortos y con líneas verticales… Él quería estar en campo abierto.

Dice que allí en la cárcel aprendió a ser hombre, a ver y sentir la solidaridad de los compañeros, a escribir. Dice que fue una etapa de su vida en la que aprendió, de la que no reniega. Este hombre hoy tiene 91 años, yo lo escuché el año pasado, su voz en la radio parece de un hombre como de 40. Transmite fuerza y reposo, muy despierto, habla a un ritmo muy joven. Decía que tiene 90 de edad y 67 de vida.

Contaba que cuando estuvo en la cárcel, un oficial que le tenía rencor le hizo creer que le iban a fusilar al día siguiente y pasó una noche condenado a muerte. Dice que en esas condiciones se desarrollan percepciones o capacidades que en circunstancias normales no se tienen. Cuando entraba en la celda el oficial antes de pronunciar un nombre él ya sabía cuál iba a nombrar.


-sueño de libertad-

Si salgo un día a la vida
mi casa no tendrá llaves:
siempre abierta, como el mar,
el sol y el aire.

Que entren la noche y el día,
y la lluvia azul, la tarde,
el rojo pan de la aurora;
La luna, mi dulce amante.

Que la amistad no detenga
sus pasos en mis umbrales,
ni la golondrina el vuelo,
ni el amor sus labios. Nadie.

Mi casa y mi corazón
nunca cerrados: que pasen
los pájaros, los amigos,
el sol y el aire.

Marcos Ana

martes

Buscando (nos)



Sigo sin encontrar algo bonito
(o bueno) para darte,
... ¿qué voy a hacer?...
no sé ...
Llévame a las montañas
o cerca del mar,
allí quizás encuentre algo
para ti.

Sintonizar con lo vibrante, invisible, clandestino

Hoy en EL PAIS:

Jean-Michel Basquiat, una revelación
JOHN BERGER 01/02/2011


"Antes de llegar hasta él hay que superar mucha retórica hueca porque se ha convertido en una leyenda, primero local y luego mundial. También es necesario hacer caso omiso de los alaridos de un puñado de marchantes oportunistas. De haberse presentado en la inauguración de la reciente exposición, celebrada en el que habría sido su 50º cumpleaños (murió a los 28 años), lo más seguro es que hubiera aparecido con varios días de retraso.
No obstante, cuando uno se encuentra cara a cara con lo que hizo Jean-Michel Basquiat sufre una revelación, como han podido comprobar los miles de parisienses que hicieron hasta una hora de cola a la intemperie para visitar la exposición del Museo de Arte Moderno de la ciudad. Los había de todas las edades, pero la mayoría eran jóvenes.
Afrontar su obra o verse asaltado por ella tiene poco que ver con la "alta cultura" o con los privilegios VIP. Sí guarda mucha relación con las mentiras (visuales, verbales y acústicas) que hoy en día se nos imponen a cada minuto. La revelación es precisamente esta: contemplar todas esas mentiras desarticuladas y deshechas.
El legendario currículo de Basquiat evoca parte de su experiencia existencial: un chico negro haitiano-puertorriqueño que vive en las calles de Nueva York, estampa su firma en las paredes y luego empieza a pintar cuadros que se exponen y se venden en todo el mundo a través de los marchantes, que se comportan como buitres; un chico que colabora durante un año con Warhol pintando de una forma atrevida y muy pura en los mismos lienzos; un chaval que durante una década produce miles de imágenes y luego muere de sobredosis. Esta biografía y las muchas fotos que tomaron de él evocan parte de lo que vivió, pero apenas nos dicen nada sobre el secreto de su arte o la forma que tiene de desenmascarar las mentiras que nos rodean.
Por lo general, cuando un hombre o una mujer quiere rebatir las falacias que le rodean, y con las que vive, lo hace con argumentos en busca de las verdades ocultas. James Baldwin o Angela Davies son ejemplos de un periodo anterior, pero ambos, al ser negros, lucharon contra algunas de esas mismas mentiras.
Basquiat eligió una estrategia distinta. Intuyó que hoy las verdades vitales y ocultas no se pueden describir con ninguno de los idiomas que se utilizan constantemente para promover mentiras: veía cualquier lengua oficial como un código para transmitir mensajes falsos. Su estrategia como pintor era desacreditar y romper esos códigos y dejar que entraran algunas verdades vibrantes, invisibles y clandestinas. Su táctica como pintor tiene que ver con algunas formas del rap y también guarda relación, aunque de forma distinta, con los empeños de Julian Assange y Wikileaks, en los que actúa a la manera de un saboteador. Como artista, Basquiat deletrea el mundo en un idioma que está deliberadamente -ontológicamente- roto.
Para aclarar lo anterior, pensemos por un momento en los ciegos (Basquiat tenía una vista muy afilada, pero la comparación puede sernos útil). Observen a una persona ciega transitando por algún sitio público: andando por la calle, cruzando la calle, subiendo por una escalera mecánica, viajando en un vagón de metro, bajándose al andén o subiendo unas escaleras. Los ciegos se mueven y sortean los obstáculos haciendo preguntas y recibiendo respuestas con todos los sentidos excepto la vista. Y a veces, sobre todo si van dos juntos, se mueven y se abren camino con más rapidez y eficacia que los que pueden ver.
Los ciegos reciben la información y las perspectivas que les ofrecen los sonidos, el aire, sus bocanadas y temperaturas, el roce de sus bastones, los pies y las manos. Para ellos, cada sentido tiene su propio lenguaje con el que reconoce y define lo que existe. Sin embargo, lo que distingue a los ciegos de los que pueden ver es que los primeros aceptan que una gran parte de lo que existe es indescriptible: familiar, reconstituyente, odioso o adorable, esencial, pero, no obstante, indescriptible por ser invisible.
Como pintor, al enfrentarse al mundo al que se tuvo que enfrentar, Basquiat era profundamente consciente, al igual que un ciego, de que una gran parte de lo real es indescriptible. Para él, su ansiado objetivo, la labor sagrada de pintar, consistía en sintonizar con lo invisible, de forma parecida a como un diagrama anatómico sintoniza con el funcionamiento invisible de un cuerpo vivo. ¿Y por qué quería hacerlo? Porque no se puede mentir sobre algo invisible.
Uno de sus autorretratos es una especie de diagrama de montaje para hacer que encajen una camisa, un par de brazos, dos rótulas, una calavera y unas botas. El espacio para él está muy presente; pero él, dentro de ese espacio, es invisible, y por tanto no puede ser capturado por ninguna mentira oficial ni ningún cliché.
Su cuadro titulado Dog and boy in a Johnnypump [Perro y niño en una boca de incendio] es una pantalla de salpicaduras que expresan la excitación, la furia y la diversión de un niño y un perro en un bochornoso día de verano en Brooklyn empapándose con chorros de agua fría de una boca de incendio. Aunque ni el perro ni el niño son identificables o descriptibles. Eso no significa que se muestren evasivos: solo significa que son libres y que ninguna mentira los puede definir.
¿Cómo ponía en práctica su estrategia? ¿Cómo procedía en el plano visual o gráfico? Inventó su propio alfabeto visual, que estaba formado no por 26 signos, sino por centenares de ellos. Incluían el alfabeto romano, números, signos geométricos, emblemas de pintadas, logos, símbolos de mapas, pictogramas, esquemas, diagramas y dibujos, y con todos ellos deletreaba el mundo. A menudo los signos se reafirman entre sí. Así, las cuatro letras del alfabeto romano NOSE se encuentran junto a un dibujo de una protuberancia con dos agujeros. Y las tres letras PAW se encuentran en el reverso de una mano izquierda.
Con este alfabeto de hip-hop, vivo, divertido, furioso y extremadamente diverso deletrea lo que ha visto suceder a su alrededor o en su interior. A todo le da un nombre que no pertenece a ningún idioma oficial y es impronunciable en ellos. Y los acontecimientos responden a su nombre; hay un reconocimiento mutuo por ambas partes, todo ello visual y gráfico. Pero, al mismo tiempo, los acontecimientos en sí -diferenciados de sus nombres -permanecen invisibles. Por tanto, no puede atraparlos ninguna mentira ni ningún idioma oficial: son libres. De hecho, son una demostración ejemplar de la libertad, una instigación a la libertad.
En conclusión, cada figura o animal u objeto pintado e imaginado por Jean-Michel Basquiat ha pedido prestada a la muerte una camiseta para volverse inabarcable (imposible de arrestar), invisible y libre. De ahí, la euforia.
Las siete letras MANDIES [hombre muere, en inglés] (repetidas en muchos de sus últimos cuadros) aparecen en varios lienzos junto a la garra de un cuervo. De ahí, también, la inmensa soledad de Basquiat."