Venid hasta el borde.
No, que caeremos.
Venid hasta el borde.
No, que caeremos.
Se acercaron al borde.
Los empujó, y volaron.

Guillaume Apollinaire

viernes

Algún día

Ícaro, de Henri Matisse



"… Algún día (que indudables signos precursores anuncian ya de manera elocuente y brillante a veces en los países nórdicos), algún día existirá la hembra y la mujer cuyo nombre ya no signifique sólo lo contrario de lo masculino, sino algo en sí mismo, algo que no haga pensar ni en completarlo ni en sus límites, sino sólo en vida y existencia: la persona femenina.
 Este progreso (muy en contra al principio de la voluntad de los hombres, que se verán superados) transformará la experiencia del amor, que ahora está llena de errores, la cambiará desde su base, transformándola en una relación que se entienda de persona a persona, y ya no de hombre a mujer. Y este amor más humano (que se consumará con infinita dulzura y delicadeza, y con bondad y claridad tanto al unirse como al desligarse) se parecerá al que vamos preparando entre luchas y esfuerzos, el amor que consiste en que dos soledades se protejan, se delimiten y se cumplimenten una a otra".

  ‘Cartas a un joven poeta’ R. M. RILKE

Un virus


Tengo inoculado el virus
del miedo,
parece que está extendido
y hay miedo generalizado,
se trata de una pandemia
y es muy grave
aunque no da fiebre
sólo paraliza
y engaña,
como si no pasara nada.

Y seguimos, pero
no vemos bien
no pensamos
no nos enteramos
nos lanzamos
no sabemos
no nos atrevemos
nos largamos
nos escondemos
nos camuflamos
nos embrutecemos
nos inflamos
rivalizamos
competimos
disimulamos
actuamos
callamos
hablamos de más.

No pasamos de ahí
o nos pasamos de la raya,
renunciamos
forzamos,
nos agarramos
nos aprisionamos,
aparecen tics
malos humos

Cariacontecidos
y abandonada la risa
nos asaltan carcajadas huecas
que dan miedo
pero no lo vemos
y vuelta a empezar
 

Este virus da mucho cansancio
exhaustos proseguimos
pero ¿a dónde?

¿Cómo será vivir sin miedo? 

Desposeídos

.