Venid hasta el borde.
No, que caeremos.
Venid hasta el borde.
No, que caeremos.
Se acercaron al borde.
Los empujó, y volaron.

Guillaume Apollinaire

jueves

Hay que seguir

Tengo miedo. Lucho contra él y medio venzo, pero no sé si soy osada, imprudente, insconsciente o huyo de la realidad.

Tengo miedo de quedarme descolgada y perderme.

Cuando veo mendigos me pregunto cuál fue la cadena de circunstancias o decisiones que les llevaron ahí. Luego conoces alguna historia y eran gente normal hasta que dejaron de serlo, quiero decir gente encajada en este sistema social hasta que se descolgaron o los descolgaron, se quedaron sin fuerza y se quedaron fuera.

Estoy aquí porque creo ser honesta conmigo misma y volver atrás, a lo conocido sería traicionarme pero me asaltan tantas dudas que apenas si avanzo a momentos, otros sí parece que voy yendo. Supongo que debería ser más atrevida pero no sé hacerlo, no sé bien por dónde atreverme, también ataca el miedo al ridículo, al 'no vales'.

Todo ésto me ahoga más cuando pinto y no es, no hay forma ni colores, es la confusión que pruduce un borrón sucio.

No pasa nada, hay que seguir.

lunes

No había forma de romper la roca que bloqueaba la salida. Al fin di con la solución, la empapé de agua y esperé al frío helador de la noche. A la mañana siguiente ¡abracadabra!... atravesé el polvo del camino.

(Para los Microrrelatos, 'poros')

viernes

Los pañuelos


Los pañuelos, de papel, ya me raspaban y necesitaba algo más ..., que me acogiera y recogiera, mullido como la hierba. Y que oliera a sábanas recién puestas. Me calmé.

(Para los Microrrelatos, 'toalla' )

jueves

Entonces

"... entonces, te vi aparecer a unos cincuenta metros, nos íbamos a tropezar en treinta segundos y empecé a sentir los golpes de un aire frío de plata que me congelaba la piel y a la vez me bañaba en un mar demasiado salado y casi hirviendo. Me crucé de acera".

Tú te cruzaste de acera y yo entendí que preferías no saludarme. Ahora ya, un año después soy otra. Nos perdimos en ese momento.

(Para los Microrrelatos 'sudar' )




El árbol de la vida

Esto es un boceto del árbol de la vida, me gustaría que llegara a ser.



Qué difícil veo continuar por aquí.
Creo que es lo que debo hacer, aún nadando en la, parece nada.
Pero ya he llegado al momento del salto... ... ... ...
... ... ...
¿Hay alguien ahí?

miércoles


Siempre que puedo bajo a la orilla del río porque sé que allí se reúnen las corrientes y el viento y si me quedo quieta, se acercan para acariciarme.

Divagando

Después de muchos estudios pequeños, estos días estoy con dos lienzos grandes, uno está en ese punto que promete pero no es, debo seguir, correr el riesgo de echarlo a perder (como tantos otros), y comprobar si consigo el equilibrio que busco entre la fuerza y la luz en el color, ¿y la forma? la prefiero desdibujada pero me parece que tiene más fuerza si sugiere algo...No sé. Qué poco sé.

El otro, me estoy desesperando, no sé qué va a salir de ahí, es como si condujera un bólido con el que quiero sentir el vértigo de la velocidad pero no tengo la pericia suficiente para conducir a gran velocidad.

A veces soy casi feliz, sobre todo ahora en el verano, parece que todo es posible.

Otras veces me canso y me confundo, me paro y mi cabeza se monta en un tiovivo.

¿De dónde me surge este convencimiento de pintar?

viernes

Soltando lastre


1.
Soñaba volar alto,
divisar esbeltas torres,
llegar a las cimas
y sentir el viento de las cumbres,
pero no estaba escrito.

Ahora está a ras de suelo,
ha aprendido
a ver la redondez de las piedras,
las aristas de los cantos,
a diferenciar las malas hierbas,
descubrir flores diminutas,
casi imposibles
y sus mil variedad de colores.

2.
(Vale, me he equivocado,
estoy intentando aprender)

3.
Va pasando el tiempo
y cada vez te descubres
más tonto, más imperfecto,
más errores, tanto por aprender.

Pero también el mismo tiempo
enseña a ser más indulgente
a saber mirar
a saber querer
a reconciliarte
a soltar
a ir más ligero
a vivir.

lunes

Silencio

El silencio se oye
es silencio que calma.

El silencio que escucha
es silencio que acoge.

El silencio que siempre está
es silencio que acompaña.

El silencio que llega,

Silencio

sábado

Lo innato, el esfuerzo, la suerte.

Del libro "Arte, Mente y Cerebro" de Howard Gardner

"...Incluso la combinación de talento innato, pedagogía apropiada y buena capacitación no basta para dar lugar al artista creativo. Al artesano competente, sí; al gran innovador, no.

... Entran en juego aquí los rasgos de la personalidad y el carácter. El individuo propenso a alcanzar la grandeza artística debe tener la firme motivación de sobresalir, de destacarse. Poseído de una poderosa visión, debe sentirse compelido a expresarla una y otra vez, dentro del medio simbólico de su elección. Debe estar dispuesto a vivir en la incertidumbre, a correr el riesgo de fracasar, de sufrir afrentas, a volver repetidamente a su proyecto hasta satisfacer sus propias exigencias, al tiempo que se comunica
poderosamente con otros.

... En el placer de la incesante exploración y en la voluntad de no prestar atención a lo que puedan decir los demás, existe un vínculo entre cada niño y cada artista adulto talentoso. Para ambos, además, el medio artístico proporciona los instrumentos necesarios para abordar ideas y emociones de gran significación, que no pueden articular ni dominar a través del lenguaje corriente.

... Ciertos rasgos personales contribuyen favorablemente a la historia del desarrollo requerida. Para llegar a la grandeza, un individuo debe ser osado, capaz de correr riesgos y propenso a enfrentar lo desconocido. Pero ni siquiera ésto es suficiente. Para que sus aportes se mantengan firmes, el individuo también debe exhibir el poder de la constancia: debe tener la voluntad necesaria de ir más allá de un triunfo (o un fracaso) inicial, y seguir profundizando. La presencia de modelos o maestros propicios, la existencia de un público que aprecie sus creaciones y una saludable dosis de buena suerte, son todos elementos necesarios."

Para el gran innovador deben confluir todas esas características y circunstancias que nombra Gardner, y eso no se sabrá hasta pasado un tiempo, en algunos casos generaciones.
Aunque echando la mirada hacia uno mismo, lo importante es encontrar la fórmula de 'estar bien y dar bien' naturalmente, como un árbol que va creciendo y cambiando conforme las estaciones, florece, da su fruto, da sombra, ..., luego será madera, papel o mueble. Tranquilamente, sin exigencias.

El árbol no tiene libertad, es lo que nace, las perturbaciones son externas, no le afectan en su ser. El humano es un ser mucho más sensible y sí nace con libertad, un don que puede ser una condena, además de todas las circunstancias que sí afectan en la manifestación de su ser (que no en el ser) y se pierde (casi todos vamos algo perdidos o del todo), aunque la libertad siempre está ahí para poder descubrir qué se es y dejarse ser tranquilamente, sin exigencias.

A veces se dan circunstancias externas muy opresoras y parece no estar al alcance de todos el uso de la libertad individual de la misma forma.