Venid hasta el borde.
No, que caeremos.
Venid hasta el borde.
No, que caeremos.
Se acercaron al borde.
Los empujó, y volaron.

Guillaume Apollinaire

viernes

Regalo de la noche


Oda al silencio


La noche me regaló su silencio.

Al principio
nos mirábamos extrañados
no sabíamos de qué hablar.

Poco a poco
dejé que se acercara,
me incomodaba,
lo oía pero no lo escuchaba,
se alejó, me inquieté,
volvió, lo miré,
me dejé mirar...
...
escuché su callar, sonreí,
me dio la mano,
escuchó mi pulso, me calmé,
...
las palabras se quedaron cortas,
me envolvió con él.

Ahora, me acompaña en silencio,
que cuando me confundo, no lo veo,
pero vuelvo a ser
cuando a él me entrego.

Llega el día y él se escapa
dejando correr sus lágrimas.

Pero cada noche
vienen palabras
que son dichas con la mirada,
con las manos, con la piel.

La noche me regaló el silencio.


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