Venid hasta el borde.
No, que caeremos.
Venid hasta el borde.
No, que caeremos.
Se acercaron al borde.
Los empujó, y volaron.

Guillaume Apollinaire

martes

Aspirinas


CUESTIONES 

5. 

Te rompes los sesos pensando
la quiero o no la quiero;
querer se quiere siempre, lo que pasa
es que a veces querer es otra cosa
y todo lo que sabemos es otra cosa,
así que no sabemos nada, y ya es bastante
no saber nada y seguir con la tarde
tan hermosa y andar la tierra arada
que decía, y cansarse un poquito. 

8.

Alguien me ha hablado
de una isla desierta y yo le he dicho:
pero existe una isla desierta?
Claro que en el mundo existen
muchas islas desiertas, es decir,
espacios rodeados de almas
por todas partes que son las aguas,
aunque desierto e isla son términos
imposibles, sobre todo si se piensa
que el amor no tiene refugio
más que en lo hondo de cada uno,
que es lo que le dije cuando me dijo
aquello de la isla desierta.
Y es sabido que cada uno
lleva dentro su isla desierta
y cuando llegas a verla, no está,
y te encuentras que la llevas contigo
donde vayas, esa isla desierta
que somos cada uno de nosotros,
rodeada de nosotros por todas partes,
de manera que no hay manera de llegar.

12. 

Si cuando pienso en la isla desierta
no estuviera pensando en mí mismo,
si cuando me siento en una piedra en lo alto,
no estuviera pensando en mí mismo,
si cuando me visto, me desnudo o me afeito
no estuviera pensando en mí mismo,
no estuviera ahuyentando fantasmas
de mí mismo,
los muchos fantasmas del yomismo
que soy,
si me desenterrara y me rayera
de este yomismo que soy,
quizá sería un hombre libre.


“Entre otros olvidos” de JOSÉ ANTONIO MUÑOZ ROJAS

lunes

Creando la realidad


    "La expresión  ‘inventar posibilidades en la realidad’ puede sonar extraña, porque en castellano la palabra ‘invención’ cambió hace siglos de significado. El exabrupto de Unamuno –“¡que inventen ellos!”- era típicamente hispánico. Los primeros diccionarios recogieron la palabra ‘invenciones’ con el significado de fabulaciones y mentiras, con lo que perdieron la acepción original, que era ‘encontrar’. Crear es inventar posibilidades, es decir encontrarlas. Lo mismo significa ‘trovar’. Los trovadores encontraban el encanto, el amor y la rima. Lo posible, que aún no existe, surge de la acción de la inteligencia sobre la realidad. Las cosas tienen propiedades reales, en las que inventamos posibilidades libres. En la propiedad real del petróleo, que es producir energía, el hombre descubrió la posibilidad de volar. El bloque de mármol contenía como posibilidad el David que Miguel ángel inventó. Que una de las posibilidades de la piedra era ser castillo o catedral o acueducto fue un magnífico descubrimiento. Contemplada a partir de esa función, la inteligencia se convierte en fecundadora de lo real, que adquiere así una cierta ilimitación. No estaba implícito en lo real  que unas insignificantes rocas pudieran transformarse en bronce y el bronce en la espiritada figura del San Jorge de Donatello. Ésa era una posibilidad libre. También lo era que la sexualidad humana pudiera enlazarse con un sentimiento amoroso. Lo que aparece es real, pero pertenece al momento libre de lo real, que sólo aparece por la inteligencia humana.

[…]

    Lo que al contemplar una obra de arte nos produce esa peculiar euforia, esencial a la experiencia estética, es comprobar lo que la inteligencia ha sido capaz de hacer con la realidad. Percibimos en su fecundidad el espejismo de una vida más amplia, una inconcreta promesa de felicidad. La aparente puesta en fuga de la limitación hace que nos sintamos ligeros. Bien mirado, ¿no parece imposible que el aire, al pasar por un tubo, silbe una melodía de Mozart? Una orquesta es una conjunción sorprendente de maderas horadadas, cuerdas, tripas, cajas, metales e inteligencia.

    Entre los instrumentos musicales y los troncos, piedras y animales de los que proceden hay un intervalo admirable. Un piano o un clarinete son tratados condensados de talento creador. Un nuevo intervalo se abre entre ellos y la exaltada sonoridad de la sinfonía que producen. Un intervalo es el espacio abierto por el hombre en la realidad bruta, para dar a luz sus posibilidades. Ésa es la obra creadora. Al ciprés pintado por Van Gogh le separa del ciprés real una distancia, un hueco en el que encontramos, como un poderoso Hércules que separando los continentes diera amplitud al mar, la inteligencia creadora del pintor. Entre la fauna de batracios elegantes que poblaba los salones de Paris y las fascinantes criaturas envueltas en telas de araña que viven En busca del tiempo perdido, el intervalo es Proust. Cuando despabilamos el ánimo o hacemos un regalo, cuando desdeñamos el hablar negligente –cómodo y mortal- o el silencio –mortal y casi siempre asesino- para  empeñarnos en elevar el estilo, no estamos haciendo una obra de arte –eso no es tan importante-, sino un acto de inteligencia creadora, que es, como veremos, comprobación y ejercicio de libertad. Lo que al contemplar una crueldad o un error nos produce irritación es saber que aquello podría haber sido de otra manera.

    Si acabara aquí la descripción, pecaría de optimista. El hombre ha inventado la música de cámara, pero también la cámara de gas. En nuestro haber figuran la belleza y el horror, y tejemos el porvenir con esperanza y miedo. Al fin y al cabo, dicen que la angustia no es más que la conciencia de la posibilidad. Estamos obligados a elegir y nada nos asegura que lo hagamos con acierto. De ahí que sea necesario discernir las posibilidades. La ética no es más que el salvavidas al que ha de aferrarse la inteligencia, tras haber naufragado en las posibilidades que ella misma engendró".

“Teoría de la inteligencia creadora” de JOSÉ ANTONIO MARINA

lunes

Fertile land

óleo s/lienzo (27 x 22)


óleo s/lienzo (61 x 46)


jueves

Vela

óleo s/lienzo (38 x 55)

martes

Pink

óleo s/lienzo

To Gastón 

Veo tu rostro
veo tu mirada
veo tu dolor oculto
descubro tu inocencia descolgándose.

Tus manos enrojecidas
por aferrarte al espigón
y resistir los embrutecidos embates.

Veo tu desaliento por recoger, unir y pegar
los caídos jirones de tu candor roto
que no dejaste caer del todo.

Me lanzas tu súplica
como la del niño huérfano
y me hielas … 

Lo siento, lo siento, lo siento,
quiero abrazarte y podría besarte
pero no acompañarte.

Perdóname por jugar con tu mirada,
no sabía lo profundo de tu herida,
no sabía de tu silenciosa hermosura.
Tu soledad es la mía.



lunes

Luna llena

óleo s/lienzo


No le digas a la montaña
que no puedo ascender,
No le digas al río
que no puedo cruzar,
No le digas a los árboles
que no alcanzo sus frutos,
No le digas a la tierra
que no me quiero manchar,
No le digas a los pájaros
que me alejo de su piar, 
No le digas al mar
que lo he dejado de amar.

La luna no puede saber
que no alzo mis ojos en la noche.

Que el sol me perdone
por bajar las persianas.

El aire ya sabe
que tengo cerradas mis ventanas
pero él se cuela y me acompaña.


viernes

Albo(roto)


Ruge la fuerza indómita,
las entrañas se agitan,
se retuercen,
empujan ávidas
al encuentro de… lo otro
¿que forman lo mismo?

Lo mismo se hunde partido
fundiéndose en lo desconocido
… y se pierde.

Células que inquietas hierven,
como ramas en la selva,
desesperadas se yerguen,
se estiran, se alzan,
ascienden,
suplicantes de los rayos dorados.

Se doblega y se entrega
(a sí mismo).

.

miércoles

Bosque

óleo s/lienzo (73 x 92)

Cold

óleo s/lienzo (56 x 38)

Dance

óleo s/lienzo (61 x46)