Los pensamientos no pueden reconocer lo profundo que es algo bello. El amor o la compasión no vienen a través de los pensamientos, vienen de una dimensión más profunda y quien no tiene abierto el acceso a esa dimensión nunca experimenta la belleza, amor, compasión o una alegría más profunda del ser.
Mediante el pensamiento reducimos a las personas y a nosotros mismos con los juicios, los conceptos, las interpretaciones, tener una posición mental nos parece seguro. Pero cuando no nos sentimos juzgados encontramos una dimensión mayor, más cómoda, nos sentimos liberados y podemos crecer, vivir.
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